¿Recuerdas el día que nos conocimos? ¿Aquel
veinte de febrero? Quizás para ti no significó nada, simplemente el día en que conociste a una chica más para añadir a tu lista. Pero para mí, te juro que lo fue todo. No me había sentido así... creo que nunca. Te prometo que nunca he tenido el corazón tan rojo. Cada vez que lo recuerdo, se me queda el cuerpo algo triste. Cómo me gustaría retroceder a ese momento una y otra, y otra vez más. Me acuerdo de cómo me agarraste y no me querías soltar, no me dejabas irme con mis amigas porque lo único que querías era estar conmigo. Las dificultades que tuvimos las dos semanas siguientes, todo lo que estuvimos luchando y ese día en el que por fin conseguimos ser libres, ese viernes doce de marzo, otro día que me costará mucho olvidar. Y después de eso, ¿qué? Nada, absolutamente nada. Como si no nos conociéramos. Quizás para ti yo sea otra de tus chiquillas insignificantes, pero tú para mí, eres demasiado. Te quiero.

Y hoy, al verte de nuevo después de tanto tiempo... lo he vuelto a sentir.